17 may. 2018

Potaje de garbanzos, judias y bacalao

Que rico!!! este típico plato de semana santa es de esos que reviven un muerto cuando hace mucho frío, me acuerdo de mi abuela preparando este potaje cuando todavía tenía cocina de carbón, al chup chup y sin ninguna prisa ¡¡que tiempos!!, mientras preparaba las torrijas para completar el menú y matarnos de gusto, esa receta ya os la daré otro día.



Ingredientes para 4 personas:

200 gr de garbanzos
200 gr de judías blancas
200 gr de espinacas (pueden ser congeladas)
250 gr de bacalao (puede ser congelado al punto de sal)
1 cebolla pequeña
2 dientes de ajo
1 rama de perejil
2 hojas de laurel
1 cucharada de pimentón dulce
6 granos de pimienta
1 rebanada de pan
Aceite virgen extra
2 huevos duros

Preparación:

El bacalao hay que empezar a desalarlo 24 horas antes, lo lavamos bajo el grifo para quitar la sal y lo cortamos en trozos pequeños, en un bol grande lo cubrimos de agua y lo metemos en la nevera, hay que cambiarle el agua al menos dos veces pero os aconsejo probar un pellizco para ver el punto de sal en el primer cambio, porque dependiendo del grosor de las tajadas tardará más o menos tiempo y quizá no necesite tantos cambios de agua, resumiendo cuanto más gordo sea más agua y tiempo harán falta, cuando esté escurrir y reservar el líquido.

Las legumbres las ponemos a remojo la noche anterior, con unas 12 horas es más que suficiente.

Lavamos y troceamos las espinacas, picamos la cebolla, pelamos y machacamos un poco los ajos, y al bacalao le quitamos las pequeñas aletas que tiene y también le cortamos la membrana de la cola, pero no las tiréis, reservarlas y luego os explico.

En la olla (si es express tardará unos 40 minutos, si es rápida 20 minutos) ponemos las legumbres con l hoja de laurel, el bacalao y las espinacas (pueden ser congeladas) cubiertos de agua, cerramos la olla y la ponemos a fuego fuerte hasta que nos avise de que ha empezado a cocer, bajamos el fuego y la dejamos hasta que pase el tiempo indicado, probamos el caldo y si está soso añadimos un poco del agua de remojo del bacalao que reservamos, ojo no pongáis demasiada porque si está muy salada podemos cargarnos el guiso, si hay que añadir más líquido porque falta caldo que sea solo agua.

En una sartén con un chorro de aceite pochamos la cebolla y los ajos, cuando estén blandos añadimos la otra hoja de laurel, el perejil, la pimienta, bajamos el fuego ponemos el pimentón y por último la rebanada de pan, removemos rápidamente para que el pimentón no se queme y volcamos esta mezcla en el vaso de la batidora, agregamos dos cazos del caldo de las legumbres y batimos bien.

Añadimos está mezcla a la olla removemos y dejamos cocer a fuego lento 5 minutos, probamos las legumbres para comprobar que no estén duras, si lo están las dejamos cocer un poco más, emplatamos y adornamos con el huevo duro picado, o con huevos de codorniz para que quede más resultón.

Si el caldo ha quedado demasiado líquido y con el pan del sofrito no ha espesado suficiente, machacar en el mortero un puñadito de garbanzos y judías, añadirlos a la olla y remover.

Antes os dije que las aletas y la cola del bacalao hay que quitarlas y reservarlas, la razón es que a la hora de comer este plato que los trozos no estén limpios de estas cosas resulta incómodo, pero son estupendas para cualquier fondo de pescado.

Versión rápida:

Si utilizáis legumbres de bote y bacalao ya desalado evidentemente ahorrareis muchísimo tiempo, quedará bueno pero no igual que haciéndolo a la manera tradicional, entre otras cosas porque el bacalao suele venir sin piel y sin espinas, y eso le da mucho más sabor al guiso y consistencia a la salsa por la gelatina que proporcionan.

Poner todo en una olla normal y llevar a ebullición, solo tendréis que esperar el tiempo que tarden en cocerse las espinacas, hacer el sofrito de la misma manera y añadir, bajar el fuego y esperar 5 minutos, picar y adornar con los huevos cocidos y listo.

Buen provecho.



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